Monday, May 15, 2006

The Doctor

Comentario a cargo de Quim Puig


Desmontando a Eurekia: Una aproximación a su método de trabajo a partir de su inexistente film The Doctor (2002)

Como fiel reflejo de su interés por la cultura de masas, Xavi Bofill y Andrés Noarde se plantearon hacerme un regalo personalizado por mi 42 cumpleaños lleno de referencias cinéfilas: una cartelera de la inexistente película The Doctor, supuestamente protagonizada por mí y el correspondiente programa de mano con un estudio crítico del film.

Antes de seguir adelante creo que es conveniente que queden claras las relaciones entre Eurekia y los Beatles. Es sabido que John Lennon explicaba que se le había aparecido un anciano en sueños y que le había dicho refiriéndose al nombre del grupo “A partir de ahora sois los Beatles con A” en lugar de la correcta palabra inglesa para designar a los escarabajos (“beetle”). Bien, yo debo mi nombre real a Eurekia, fue concretamente Andrés Noarde quién me dijo “A partir de ahora eres El Doctor”.

Siguiendo en la misma línea recordemos que la mayoría de las canciones de los Beatles están firmadas por el tándem Lennon-McCartney , lo cual no quiere decir necesariamente que uno siempre compusiera la letra y otro la música sino que todas las fórmulas intermedias resultaban posibles. Bofill-Noarde es la firma del tándem creativo eurekiano y eso no quiere decir que necesariamente y siempre uno se ocupe de sólo el texto y otro sólo de la imagen sino que, como los Beatles, también son posibles las fórmulas intermedias.

Hecha esta observación, vamos a analizar el modus operandi de Eurekia tomando como ejemplo el caso representativo de The Doctor. La génesis del programa de mano comienza con Andrés Noarde a las 2 de la mañana sentado en la mesa de un bar una calurosa noche de verano. Acaba de volver de un lejano continente y está solo. Creo que las palabras del inmortal Harold Foster para describir una dramática aparición del Príncipe Valiente ilustrarán a la perfección la situación: “su manto está cubierto de polvo de largas y lejanas carreteras y su armadura marcada por muchas batallas. En sus ojos brilla la luz de la demencia y en su mano una resplandeciente espada”.

Bien, Noarde es republicano y lleva en las manos un afilado bic de tinta negra y el brillo de sus ojos se debe a la cerveza que está consumiendo con parsimonia y elegancia. Y es en ese punto cuando se le aparece la Musa y se desata la creatividad eurekiana en un volcán mercurial e incandescente. Noarde es bifronte como Jano, una cara es la de un refinado intelectual, riguroso, analítico y ponderado. La otra incluye su identidad secreta de admirador compulsivo de los mitos de masas más populares: estamos en el mundo de Batman y de Punisher y, en términos cinematográficos, de Dirty Harry. Los justicieros y los vigilantes con las caras de Clint Eastwood, Jean-Claude Van Damme, Steven Seagal y Silvester Stallone se amontonan desordenadamente en el torrencial de ideas de su cerebro. Ya está, The Doctor será un film de justicieros en un claro guiño irónico a la cultura pop.

A partir de esta premisa es cuando interviene el agudo sentido del glamour para la imagen que alberga el ojo clínico de Xavi Bofill. La cartelera del film debe necesariamente incluir el retrato de la star y se plantea el problema de convertir una cara anónima como la mía en un sofisticado clon de los actores citados. Aquí hay que decir que Bofill ha estado inmenso y, al mismo tiempo, sintético, seleccionando una foto en la que mi rostro aparece cargado de la magia que sólo un creador avezado como él podría mostrar. He posado repetidas veces para él y he podio constatar el rigor con el que acomete la obra, rigor en el que combina la frialdad intelectual con la calidez espontánea de lo inmediato. Bofill cree en el just do it y lo ejecuta.

El resto es trabajo de montaje, depurado y pulido. Debo reconocer que me halaga y me resulta curioso el que yo sea un pretexto para la creación eurekiana. Pero es lógico que así sea dado que Bofill y Noarde se mueven en el universo metalingüístico de las citas y que la inexistente película “The Doctor” es un pretexto para que ambos plasmen sus fantasías y demonios. En este sentido cabe decir: Eurekia Makes Me. Literalmente.

Quedaba la entrega del regalo, claro; emotiva como pocas. Sólo una única minúscula pega conceptual: los participantes debían haber estado ataviados con camisetas con la cartelera del film. Pero, como en el final de Con faldas y a lo loco (1959): Nobody’s perfect.


PD 1: Un lector escéptico y cínico puede pensar: “este texto es de un zumbao que da bola a sus amigotes para que le paguen los vicios”. Por supuesto, ni yo ni nadie puede evitar la lectura prejuiciada y distorsionada de cualquier acto eurekiano. Pero recordemos dos puntos de su dodecálogo:

9. eurekia se pregunta por qué las cosas son así...10. ...y por eso realiza proyectos asá.

En este sentido yo sólo lamento que Bofill y Noarde no hayan continuado con una inmersión más profunda en el popular mundo de justicieros, superhéroes, serial killers y encarnaciones del mal. Podrían construir una obra pop metalingüística como, pongamos, Fan Fatal.

PD 2: Mientras escribí este texto sonaba en mi equipo el cedé de remezclas de los Dirty Hits de Primal Scream. Uno necesita sublimarse para acceder al mundo eurekiano.

Dr. Quim Puig

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