Monday, May 15, 2006

El verdadero autor del texto "El toque Bofill-Noarde" desvela su identidad y las circunstancias en que redactó su tan loado artículo


El texto "El toque Bofill-Noarde" es fruto de una colaboración con Eurekia y como complemento a una de sus actividades creativas: el Fotoflying. Este consistía en una convocatoria de personas (más de 50, creo recordar) que eran retratadas saltando. Posteriormente se hizo un montaje con las diapositivas de las mismas y la correspondiente banda sonora. La idea general era lúdica y entraría en un terreno cercano a la animación y, tal vez, a la performance. Dicha actividad se complementaba con un entrenamiento previo personalizado a cada participante en el momento de saltar y la entrega de un carnet que acreditaba a la persona como Fotoflyer.

En este contexto, Xavi Bofill y Andrés Noarde me sugirieron la posibilidad de escribir un texto de presentación que sería repartido entre los asistentes como un programa de mano. Recuérdese que el Fotoflying se presentaba como algo lúdico y por ello opté por escribir con un tono paródico. La idea era ironizar sobre algunas de las argumentaciones conceptuales que dan los artistas sobre sus creaciones y también el tono bronca y beligerante con el que algunos plumillas del mundo artístico suelen presentar las creaciones de los mismos, colocándose siempre por encima del espectador. Era un texto, por tanto, voluntariamente pedante y excesivo y de tan pedante parecía muy evidente su intencionalidad cómica. Que todo esto estuviera firmado como el nombre del personaje de Stevenson (un doctor pero también un científico, es decir un intelectual) tendría que hacer muy evidente al lector el sentido irónico de lo que leía. Eso sin contar el uso excesivo de un lenguaje pomposo en el que se combinan palabras extranjeras con cultismos.

Ahora bien, en todo escrito de esta naturaleza hay siempre un margen para la ambigüedad y cabría la posibilidad de que alguien lo interpretara en serio. Al fin y al cabo, es fácil encontrar textos donde quien escribe (artista o crítico) abronca al lector por no estar a la altura de la exquisitez del producto cultural del que va supuestamente a disfrutar. Y también el uso de ese mismo lenguaje pedante pero reconocible, que da al lector la sensación de que se está perdiendo algo y que si no sabe lo que es se debe a su propia estulticia, daba verosimilitud. Cabría por tanto la posibilidad de que alguien tomara el texto en serio aunque no fuera ni muy comprensible ni muy didáctico.

Bien, el texto es falso pero está usado dentro de un contexto lúdico. Es una parodia pero también un ejercicio de estilo y por ello un tanto ambiguo. Disfrutarlo o no, creérselo o no, corresponde al lector. En estas circunstancias “El toque Bofill-Noarde” puede ser una chorrada, una pedantería, una crítica que expresa unos valores en los que me reconozco o ¿por qué no? un texto mal escrito o escasamente ingenioso. Pero también puede ser diversión pura. Más exactamente, diversión eurekianamente pura. Yo disfruté escribiéndolo y Xavi Bofill /Andrés Noarde lo usaron como un material ¿Qué más se puede pedir?

Dr. Quim Puig
Fotoflyer

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